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viernes, 2 de marzo de 2012

Entrevista dada ao Correio da Venezuela (en portugués)...




Até há poucas semanas, Rainer Sousa era um homem que passava desapercebido entre a multidão. Este professor de português e alemão licenciado pela Universidade de Aveiro, que actualmente realiza um mestrado em Linguística Aplicada na Universidade Simón Bolívar, vinha repartindo o tempo livre que dispunha entre a companhia da esposa e das duas filhas e a escrever.
Há algumas semanas, Sousa converteu-se no primeiro autor luso-venezuelano a publicar um livro digital, através do Amazon.com, onde por $2.99, os utilizadores do tablet da Kindle podem desfrutar de uma história que já está dando muito que falar. Trata-se de “El Mapa del Reino de Oro”, um e-book carregado de história e aventura que deslumbra todos quantos têm o prazer de ler, e que já foi tido em conta numa tese sobre a Lenda de “El Dorado”, na Suécia. Rainer Sousa conversou com o CORREIO sobre a sua experiência nesta aventura dos livros digitais.

Como é que nasce a ideia de escrever este livro?

Sempre gostei de escrever e quando me caiu nas mãos um livro de um historiador português, António Borges Coelho, sobre a Lisboa do século XVI, que era a capital de um império, onde explicava como eram as ruas, como viviam, pareceu-me que era o microcosmo perfeito para começar uma saga familiar que incluísse aspectos com a Venezuela. E surgiu a ideia de ligar o que era a Lisboa daquela época, o mundo dos navegadores com a lenda do El Dorado, que era a quimera dos conquistadores.

Então é uma história inventada?
É uma mistura de ficção com outros personagens que existiram, como Vasco Da Gama. Outros são inventados. A história começa em 1578, quando passa um cometa, que realmente assim aconteceu, pelo céu de Lisboa, e as pessoas acreditaram que era o anúncio de que o Império Português ia entrar em decadência. Esse é o ponto de partida para recontar uma história, de uma família portuguesa.

Porquê a Venezuela?
Nasci na Venezuela e creio que esta terra tem uma magia espectacular. Aliás, os cronistas daquela época asseguravam que esse reino de ouro (El Dorado) estava na Venezuela, na Gran Sabana. Assim que decidi fazer o enlace entre a Venezuela colonial e a Lisboa do século XVI.

Porque é que decidiste publicá-lo no Amazon.com?
Comecei a escrever e dei-me conta que era difícil publicá-lo numa editora, pois um amigo comentou-me que havia alguns escritores que estavam publicando no Amazon.com, que tem um sistema de auto publicação. E animei-me porque justamente para lá que se está dirigindo o mundo editorial, para os tablets.

Mas já equacionou apresentá-lo a uma editora?

Algumas pessoas já mo recomendaram, mas eu continuo a pensar, porque já estou escrevendo o segundo tomo desta história, onde incluo novos elementos, que sairá dentro de dois meses. Eu creio firmemente que o futuro editorial gira em torno do digital, independentemente de que os livros impressos continuem a existir.

O livro será publicado em português?
Estou preparando a tradução do primeiro tomo, que deverá sair em Março, porque além disso o Amazon.com já me informou que em breve lançarão um site em português, tal como se fez com outras línguas como o francês, inglês, espanhol, etc.

Viveste em Portugal desde os dois anos. Porque é que decidiste regressar à Venezuela?

 Sou um homem fascinado pelo trópico (risos). Vivi em Aveiro e Outubro de 2003 decidi vir à Venezuela visitar a minha avó e fiquei. Conheci uma meridenha e casei-me e já temos duas filhas. Há cerca de cinco anos que não vou a Portugal, mas quero voltar para que as minhas filhas e a minha esposa conheçam todos esses lugares.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Lisboa en "El Mapa del Reino de Oro"..



Lisboa de noche
"Una luminosidad corta la oscuridad profunda de mi ciudad y dibuja un sable color fuego en la inmensidad del cielo. Desde mi ventana lo veo y lo busco plasmar en la superficie áspera del papel. La mecha de la vela sigue ardiendo a mi lado, su luz se refleja en el vacío de la habitación. Allá bajo, la ciudad se pierde en un entramado de calles y callejuelas por las cuales camino desde aquel bendito día que mi padre postizo, Fray Luis de Ataíde, me llevó de la mano y me señaló con gusto religioso la serie de iglesias y capillas que, desde siempre, han brotado en el suelo accidentado de Lisboa como hongos que se acogen a la humedad de una roca. La verdad es que la llegada de un astro color fuego, que por la noche rompía la negritud del cielo lisbonense, estimulaba aún más la prédica de catástrofes inevitables que, según los profetas de la desgracia, estarían prestos a caer al suelo, tal cual brutal hecatombe."

"A su izquierda se halla, en construcción, el imponente Palacio de la Ribeira; en sus adyacencias la famosa y rica Casa da Índia, donde el rey Don Manuel celosamente manda acaparar las fabulosas riquezas de su vasto imperio; delante de él, la Puerta de la Ribeira con sus hermosos dos arcos que (...) conducen hacia la renombrada Plaza del Pelourinho Velho en la cual varios escribanos producen billeticos de amor que los galantes caballeros de Lisboa ofrecerán a hermosas damas."




La catedral de Lisboa
"Finalmente la rigurosidad del invierno y las últimas lluvias tibias de la primera se fueron alejando de Lisboa como la música melancólica de una guitarra árabe que se va callando de a poquito. El verano se adivinaba áureo. Las flores desabrochaban por cada rincón de la ciudad y llenaban de color los jardines de las casas aristocráticas. Lo mismo sucedía con el verdor de los árboles cuyas copas se cargaban de frutas deliciosas y servían de alimento a los mendigos más desdichados de aquella urbe embriagada."

El bello Río Tajo
"Lopo, poco a poco, fue percibiendo que la claridad del sol pintaba de anaranjado las aguas tranquilas del Tajo y el alba que ya se configuraba en la negrura del cielo hacía que las tinieblas poco a poco cediesen para darle paso a la luz mañanera. Ahora la soledad era irremediablemente quebrada por el cantar de los gallos que resonaban por todo el espacio."




"Aquel principio de otoño, las hojas de los árboles empezaban a tapizar los senderos de la ciudad y la iban revistiendo de amarillo  y marrón. El frescor del invierno empezaba de igual forma a asomarse por entre el olor de las castañas que los campesinos vendían en las calles de Lisboa." 
Vista de Alfama
"En Alfama, vivían, como aún siguen viviendo, legiones de zapateros, carpinteros, albañiles, tejedores, lavanderas, marineros y los soldados más humildes que servían de carne de cañón a las numerosas conquistas del reino. 





viernes, 23 de septiembre de 2011

El Mapa del Reino de Oro



Prólogo

Lisboa, 5 de Diciembre de 1577

       Una luminosidad corta la oscuridad profunda de mi ciudad y dibuja un sable color fuego en la inmensidad del cielo. Desde mi ventana lo veo y lo busco plasmar en la superficie áspera del papel. La mecha de la vela sigue ardiendo a mi lado, su luz se refleja en el vacio de la habitación. Allá bajo la ciudad se pierde en un entramado de calles y callejuelas por las cuales camino desde aquel bendito día en que mi padre postizo, Fray Luis de Ataíde, me llevó de la mano y me señaló con gusto religioso la serie de iglesias y capillas que, desde siempre, han brotado en el suelo accidentado de Lisboa como hongos que se acogen a la humidad de una roca. La verdad es que la llegada de un astro color fuego, que por la noche rompía la negritud del cielo lisbonense, estimulaba aún más la prédica de catástrofes inevitables que según los profetas de la desgracia, estarían prestos a caer al suelo tal cual una brutal hecatombe.   
Pero algunos años atrás, precisamente antes de que las agonías se acercasen tanto a la vida plácida que poseía,  seguía yo paseando por esa ciudad laberíntica acompañado por la figura paternal de Luis de Ataíde quien me protegía como un frondoso olmo.
Más tarde, cuando el bozo ya empezaba a despuntar por debajo de mi nariz, completamente solo e involucrado con mis pensamientos y sueños secretos, comencé a deambular por las tabernas de la zona baja, perdiéndome por entre los marineros y hombres de mar que gustosamente me narraban cuentos fantásticos que, a su vez,  parecían regalarme alas. Entonces yo, con mi imaginación, me lanzaba del punto más alto de la Alcazaba Real, en la cumbre de Lisboa, para perderme en el horizonte, buscando esas playas de arenas rosadas, esas montañas tan altas como la antigua Torre de Babel y eses palacios que estarían repletos de riquezas tan refulgentes que solamente con mirarlas cualquier humano quedaría ciego.